Los Maestros de Aikido que han difundido Shiatsu

La historia del Aikido se confunde a veces con la del Shiatsu, pues bastantes maestros japoneses han transmitido estos dos conocimientos por el mundo. Cuando fueron enviados por los distintos continentes para difundir Aikido, fueron también formidables profesores de Shiatsu.

El primer encuentro entre el Shiatsu y el Aikido fue por intermedio de un francés: André Nocquet. Segundo estudiante extranjero que tomó clases en Hombu Dojo en 1955 (después de Salvatore Mergè en 1942), André Nocquet siguió los cursos básicos en Colegio Japonés de Shiatsu en Tokio. Deseando que se conocieran las personas que a sus ojos eran gigantes cada uno en su especialidad, organizó un encuentro entre Ueshiba y Namikoshi.

Leer el artículo completo, aquí: “Los Maestros de Aikido que han difundido Shiatsu” por Ivan Bel

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En memoria de Saito Sensei. Por Chiba Kazuo Sensei.

A continuación reproducimos un artículo conmemorativo de Chiba Sensei, originalmente escrito para Biran online, el sitio de Birankai.


El mundo del Aikido ha sufrido otra enorme pérdida con la muerte de Morihiro Saito Shihan, quien falleció el 13 de Mayo de 2002. Fue uno de los discípulos de Morihei Ueshiba más antiguos y que durante más tiempo lo siguió, y fue el encargado del Santuario Aiki en Iwama, Prefectura de Ibaraki en Japón. Su relevante influencia puede verse directa e indirectamente en casi cualquier parte del globo.

Un joven Saito Morihiro con un nodachi.

Él, a menudo, llamó a su arte “Aikido tradicional”. Indiscutiblemente, su estilo era portador del peso de la transmisión directa de Osensei, tanto en lo que respecta a su esencia como desde una perspectiva histórica.

He sido muy afortunado al haber tenido la oportunidad de aprender el arte de la mano de Saito Sensei, tanto en los tiempos en que me convertí en uchideshi en el dojo de Iwama, a finales de los años 50, como cuando nos enseñaba en el Hombu Dojo, un domingo al mes, a principios de los 60.

Todavía puedo oír el sonido de sus pasos aproximándose al dojo, desde su casa en Iwama, que no distaba ni 50 metros del mismo, a primera hora del día, para la clase de la mañana. Cuando el característico sonido de los gueta (calzado de madera) resonaba por todo el gélido bosque de pinos, era consciente de que tenía que despertarme y pensaba: “aquí viene”. No solo tenía que estar preparado para el entrenamiento en el tatami, sino que también debía estar seguro de que todo se había hecho exactamente como correspondía. Ni una sola cosa, ni la más minúscula, podía ser pasada por alto o descuidada una sola vez.

Saito Sensei con sus gueta, en la década del 90.

En Iwama, salvo que coincidiese con su turno de trabajo (trabajaba para la Compañía Nacional de Ferrocarriles), Saito Sensei tenía a su cargo la clase de las primeras horas de la mañana y la de la tarde. De vez en cuando, Osensei también impartía la clase de la tarde o acudía a ver la clase. Se sentaba frente al kamiza con los ojos de un águila, sin decir nada, completamente inmóvil, mientras Saito Sensei dirigía la clase. Osensei, a menudo, resaltaba la importancia del katai-keiko, que en japonés significa “ser duro, vigoroso, lleno de fuerza”.

El entrenamiento y la atmósfera en Iwama no solo eran diferentes de lo que yo había experimentado en Hombu Dojo, sino, además, totalmente opuestos. Se debía a que el entrenamiento de Hombu buscaba, sobre todo, el flujo del ki, lo que me producía confusión en un principio.

Gran parte del los miembros del Iwama Dojo eran granjeros locales, duros trabajadores que pasaban todo el día en los campos. Eran de fuerte constitución y gran fuerza física, combinada con el típico carácter local, conocido como “Mito kishitsu”, un tipo de valor cercano a la gallardía. En suma, era una cultura bastante diferente a la de Hombu Dojo en Tokyo, donde, como capital de Japón, sus miembros eran ejecutivos, intelectuales, hombres de negocios, políticos y estudiantes universitarios.

Cualquiera que fuese a visitar el dojo de Iwama desde Hombu debía parecer pálido y débil. De hecho, los estudiantes de Iwama nos trataban a los del Hombu como tales y practicaban con nosotros con gran vigor. Era cuestión de supervivencia para los de Hombu Dojo, incluyendo a los uchideshi como yo. Y Saito Sensei estaba en lo alto de aquella montaña que teníamos que escalar con todas nuestras fuerzas.

Naturalmente, Iwama no era un sitio muy popular para los uchideshi de Hombu, no solo debido a los retos con los que se iban a encontrar allí, sino también por las diarias e intensas obligaciones que tenían como uchideshis. Eso incluía el trabajo en la granja, el cuidado del dojo y del santuario, y la parte más difícil, que era cuidar de la anciana pareja, Osensei y su mujer, lo que resultaba simplemente insoportable para la mayoría de los chicos de ciudad acostumbrados al clamor y lujo de la vida urbana.

En ocasiones, Osensei también daba clase durante el día en el bosque que rodea al dojo. El entrenamiento consistía, sobre todo, en un enérgico trabajo de yokogi-uchi individual o con compañero. Tradicionalmente, este es un sistema de entrenamiento famoso de la Escuela Jigen en Kagoshima, en el sur de Japón, durante el cual el practicante golpea continuamente haces de ramas recién cortadas y depositadas sobre una base de madera. La primera vez que probé este entrenamiento, al cabo de diez minutos había perdido la piel de las manos y comencé a sangrar.

El Fundador y Saito Shihan practicando Yokogi-uchi (sonido original).

Saito Sensei parecía siempre consciente de la presencia de Osensei, estuviese o no físicamente en Iwama. Saito Sensei no establecía diferencias en su manera de enseñar, pero era siempre fiel a los fundamentos del katai-keiko.

Recuerdo muy bien una exhibición que llevó a cabo con otros Shihanes frente a Osensei, con ocasión de la Celebración del Año Nuevo en Hombu Dojo. Él solamente hizo katadori ikkyo, tan sencillamente como solía hacerlo en sus clases. Conocía muy bien el peligro de hacer cualquier otra cosa frente a Osensei.

Soy muy consciente de la gran contribución y el servicio que Saito Sensei ha rendido al mundo del Aikido. Personalmente, creo que fue no solo uno de los más grandes profesores de Aikido, sino que, además, prestó un gran apoyo al fundador y a su esposa en sus últimos años, lo que nació de un profundo respeto y lealtad por parte de Saito Sensei hacia su profesor.

A menudo me pregunto si yo hubiese tenido su misma fuerza de voluntad, comprometiéndome a tal grado de sacrificio personal y tal cantidad de trabajo, pues incluso los miembros de la familia podrían haber dudado frente a semejante tarea.

Cualquier persona que haya conocido el carácter de Osensei y de su mujer sabe que no se trató de una tarea fácil. Los valores que adoptaban para su vida eran muy diferentes a los propios del Japón moderno. Cuando miro atrás, no puedo sino imaginar que debía haber algo más allá del respeto y la lealtad en lo que Saito Sensei sentía por su maestro. Solo puedo pensar que era algo parecido a una estética con la que se educó, que guardó en su corazón y murió con él. Lo veo como un bello ejemplo de la personificación de la esencia del guerrero.

«Soy muy consciente de la gran contribución y el servicio que Saito Sensei ha rendido al mundo del Aikido. Personalmente, creo que fue no solo uno de los más grandes profesores de Aikido, sino que, además, prestó un gran apoyo al fundador y a su esposa en sus últimos años, lo que nació de un profundo respeto y lealtad por parte de Saito Sensei hacia su profesor.»

Chiba Kazuo Shihan.

Del mismo modo en que cambian las generaciones, la historia personal de Saito Sensei irá siendo olvidada e ignorada, permanecerá oculta por la historia oficial del Aikido. Esta es una parte muy privada de la historia de la disciplina; su virtud, junto con el sacrificio de su familia, merece reconocimiento, respeto y gratitud, y debería ser recordada por las generaciones que vengan. Puesto que fui testigo de este episodio de la historia con mis propios ojos, creo que es parte de mi responsabilidad escribir una nota como esta.

Esta es la elegía que quería ofrecer a Saito Sensei, en su honor. Y rezo, con mis más profundos votos, por su eterno descanso.
Gassho.

T.K. Chiba
San Diego, California.
Mayo 16, 2002

Chiba Kazuo Shihan, 千葉和雄 (1940 – 2015) y Saitō Morihiro Shihan, 斉藤 守弘 (1928 – 2002). Imagen tomada a finales de 1970, en Iwama. Cortesía de Didier Boyet.

Entrevista a Tokimune Takeda. Parte 3

Takeda Sokaku ca 1930
Takeda Sokaku ca. 1930

Pequeños Universos se complace en presentar la tercer y última parte de una compilación de entrevistas realizadas por Stanley Pranin a Tokimune Takeda entre 1985 y 1987 en Abashiri, Hokkaido y Tokio.

Hemos agregado un anexo al artículo original para un mejor entendimiento de los personajes más influyentes en el desarrollo y difusión tanto de Daito Ryu Aiki-Jujutsu como de Aikido.

Este trabajo de traducción y publicación está oficialmente autorizado y forma parte de nuestra continua colaboración con Aikido Journal.

Leer la Entrevista a Tokimune Takeda. Parte 3. Por Stanley Pranin

Entrevista a Tokimune Takeda. Parte 2

Takeda Sokaku in Yamagata ca1906 clip
Takeda Sokaku en Yamagata ca.1906

Pequeños Universos se complace en presentar la segunda parte de una compilación de entrevistas realizadas por Stanley Pranin a Tokimune Takeda entre 1985 y 1987 en Abashiri, Hokkaido y Tokio.
Este trabajo de traducción y publicación está oficialmente autorizado y forma parte de nuestra continua colaboración con Aikido Journal.

Tokimune Takeda, tercer hijo y sucesor de Sokaku Takeda, comenzó a entrenar en artes marciales bajo la tutela de su padre en 1925. Completó el Curso de Formación de Oficial de Policía de Hokkaido en 1946, y en 1947, un curso policial de técnicas de manejo del bastón. Tokimune estableció el dojo Daitokan en Abashiri, Hokkaido en 1953, y organizó las técnicas del Daito-ryu, incorporando en ellas elementos de Ono-ha Itto-ryu para crear su propio Daito-ryu Aikibudo. Recibió el Premio de Educación Social Cultural de la Ciudad de Abashiri el 3 de noviembre de 1987.

Leer la Entrevista a Tokimune Takeda. Parte 2. Por Stanley Pranin

Entrevista a Tokimune Takeda. Parte 1

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Tokimune Takeda (1916-1993)

Pequeños Universos se complace en presentar la primer parte de una compilación de entrevistas realizadas por Stanley Pranin a Tokimune Takeda entre 1985 y 1987 en Abashiri, Hokkaido y Tokio.
Este trabajo de traducción y publicación está oficialmente autorizado y forma parte de nuestra continua colaboración con Aikido Journal.

Tokimune Takeda, tercer hijo y sucesor de Sokaku Takeda, comenzó a entrenar en artes marciales bajo la tutela de su padre en 1925. Completó el Curso de Formación de Oficial de Policía de Hokkaido en 1946, y en 1947, un curso policial de técnicas de manejo del bastón. Tokimune estableció el dojo Daitokan en Abashiri, Hokkaido en 1953, y organizó las técnicas del Daito-ryu, incorporando en ellas elementos de Ono-ha Itto-ryu para crear su propio Daito-ryu Aikibudo. Recibió el Premio de Educación Social Cultural de la Ciudad de Abashiri el 3 de noviembre de 1987.

Leer la Entrevista a Tokimune Takeda. Parte 1. Por Stanley Pranin

Deberes de aprendices e instructores

El 26 de abril de 1969, el fundador Morihei Ueshiba falleció, tenía 86 años. Dedicó su vida a inaugurar y llevar a cabo la gran tarea de consumar Aikido. Cuando el Sr. Isoyama, uno de los discípulos del Fundador, y yo nos apresuramos sobre el lecho de muerte del Maestro, el Maestro se sentó en el colchón “futon”, juntó sus manos en oración a cada uno de nosotros y nos agradeció por lo que habíamos hecho por él. Nuestros corazones sangraban con lágrimas rodando incesantemente. Fue el inolvidable final de un experto en artes marciales.

Iwama group 1955c Saito Isoyama
O’sensei Ueshiba Morihei en Iwama. c1955.

El tiempo vuela, han transcurrido cinco años desde la muerte del Fundador. Hay algunos estudiantes que practican Aikido que incluso no conocen el nombre del Fundador. El Santuario de Aiki también ha sufrido falta de reconocimiento.
Aquellos de nosotros que tuvimos el privilegio de entrar en contacto con el Fundador sentimos profundamente que siempre debemos seguir investigando sobre el Fundador y transmitir sus lecciones. El Fundador todavía respira en nuestros corazones y nos impulsa a un entrenamiento más duro. Si falseamos acerca del Fundador, su voz de aliento dejará de ser audible y sus técnicas arcanas, unas tras otras, caerán en el olvido. Los instructores de Aikido deben continuar su estudio sobre el Fundador. Este estudio les ayudará a resolver algunas de las cuestiones que aún no se aclaran. Es su deber entregar a las generaciones posteriores las réplicas precisas de las técnicas que aprendieron personalmente del Fundador, así como sus “Kuden” (Secretos oralmente legados del arte).

La actitud de los aprendices debe estar en sintonía con la de sus instructores. Es importante que los instructores hagan todo lo que esté en su mano para crear una nueva raza de instructores buenos y confiables de entre sus aprendices y criarlos en un programa estable y sostenido. Tal curso de desarrollo está destinado a lograr una verdadera difusión del Aikido. Personalmente creo que tanto los instructores como los aprendices deben esforzarse hacia este objetivo común.

Saito Morihiro Shihan. 1974.

Centenario del nacimiento de Toshiro Mifune. De actor a discípulo.

Toshiro Mifune fue un prolífico actor que junto al director Akira Kurosawa crearon algunos de los personajes más dinámicos jamás puestos en pantalla, todos marcados por un física explosiva, de vigorosa intensidad y ternura sorprendente. Mifune pasaría a encarnar una amplia variedad de roles, desde gangsters hasta samuráis y empleados, en las mejores películas del director, obras maestras como El perro rabioso (1949), Rashomon (1950), Los siete samuráis (1954), Los canallas duermen en paz (1960), y El cielo y el infierno (1963) entre tantas otras.

Lea esta breve reseña biográfica y su relación con las artes marciales tradicionales japonesas en “Toshiro Mifune, de actor a discípulo” por Mario Sapienza.

Yagyū Renya – Maestro de la pluma y la espada

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Imagen de la famosa película YAGYÛ RENYASAI: Hidentsuki Kageshô (1956)

Yagyu Renya (1625-1694) fue uno de los ilustres maestros del sable que salieron del famoso clan Yagyu. Comenzó su formación a temprana edad bajo la tutela de su padre, Toshiyoshi, y otros parientes de la familia Yagyu.
Renya se retiró de la práctica activa y de la enseñanza a los sesenta años y tomó los votos como monje budista. Al igual que Musashi, Renya nunca se casó y, de hecho, declaró que un hombre que quiera dominar el arte del sable debería mantenerse lo más lejos posible de las mujeres. A Renya le encantaba la jardinería y se dice que diseñó varios jardines en el distrito de Owari.

Leer El Clan Yagyu (柳生) – Yagyu Renya por Mario Sapienza

Discípulos “directos” de Morihei Ueshiba

Por Mario Sapienza

A menudo nos encontramos con la categoría de maestros; “discípulos directos” del Fundador del Aikido. Pero, ¿qué implica realmente haber sido alumno directo de Ueshiba Morihei?

Hace un tiempo Aikido Journal lanzó una nueva versión diseñada (de mi autoría) del diagrama denominado “Los principales discípulos de Morihei Ueshiba” y, como todo lo nuevo, obtuvo replicas positivas y negativas. El rechazo no se dio por su estética sino por su contenido.
¿Dónde está mi maestro? ¿Por qué no han incluido a tal o cual Sensei? Y similares preguntas salieron a la luz no sin alguna cuota de indignación.

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Antiguo diagrama realizado por Stanley Pranin en 2011

Cuando decidimos actualizar el gráfico, queríamos que se entendiese mejor, que fuera un recurso informativo más útil, y queríamos actualizar su precisión e integridad. Después de consultar con algunos expertos en historia del Aikido, nos dimos cuenta de que había varias personas clave no incluidas en el diagrama original. En la última versión publicada, Stanley Pranin señaló que la selección de maestros fue curada personalmente (y no exhaustiva) y que el diagrama debe interpretarse como un proyecto en curso. Después de ver los detalles, llegamos a la conclusión de que sería una tarea mayor revisar o actualizar a las personas incluidas en el gráfico y, en su lugar, nos centramos en crear un diseño más dinámico y elegante para la información existente.

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Diagrama rediseñado por Mario Sapienza en 2018

Así es como quedan respondidas las preguntas acerca de por qué están esos maestros y por qué no están otros.
Stanley Pranin aclara en las notas adjuntas a la infografía que se basó principalmente en el rol que tuvieron esos maestros a la hora de diseminar Aikido y no tanto en la cantidad de años que entrenaron con el Fundador.
Por lo antedicho es que el diagrama se titula “Los principales discípulos de Morihei Ueshiba” y no “Los discípulos directos de Morihei Ueshiba” o “Los maestros que conocieron a Morihei Ueshiba”

Ahora bien, si tuviéramos que completar este gráfico con aquellos maestros que faltan, ¿cual sería el criterio de selección? ¿Aquellos que han conocido al Fundador? ¿Aquellos que han entrenado 5, 10, 20 años con él? ¿Quienes solo han tomado ukemi una vez? ¿Aquellos que han entrevistado e incluso comprendido las palabras de Morihei Ueshiba? ¿O solo aquellos considerados otomo¹?
Como pueden ver, no es una decisión tan simple.

Lo cierto es que la única persona que puede decir fehacientemente quien fue discípulo directo de O’sensei falleció el 26 de abril de 1969.

Para descargar la versión interactiva en pdf (con hipervínculos en cada uno de los maestros que les proporcionarán acceso a la base de datos de Aikido Journal) haga clic aquí: https://aikidojournal.com/wp-content/uploads/2018/12/Osensei-disciples-chart-2018.pdf

1 Otomo es aquel discípulo que se encarga de cuidar, acompañar y servir al maestro a toda hora y en todo lugar.

El manual del usuario

El gran maestro Wang Shu Jin

Nos complace compartir esta imprescindible lectura para todo practicante de artes marciales. Daniel Fresno, el autor, conduce hace ya varios años un blog llamado Un Bosque de Fresnos y dicta clases de Tai Chi Chuan, Bagua Zhang, Tao Yin y entrenamiento fusión en la Plaza Los Andes (Chacarita) y en plaza Garicoits (Colegiales), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina.

Leer El Manual del Usuario por Daniel Fresno