Ame Agaru (1999)

Nombre original 雨あがる (Ame Agaru)
Castellano Después de la lluvia
Inglés After the Rain
Dirección Takashi Koizumi
Guión Akira Kurosawa
Protagonistas Akira Terao, Yoshiko Miyazaki y Shirô Mifune

Por Mario Sapienza

En esta sección, Pequeños Universos pretende comentar, analizar ciertos aspectos de películas minuciosamente seleccionadas. La intención es encontrar una relación entre ellas y el arte que nos une, el Aikido.
El guión de esta película fue escrito por el famosísimo Akira Kurosawa (*), quien fallece el 6 de septiembre de 1998. Menos de un año más tarde sale a la luz Ame Agaru, dedicada a la memoria del difunto Kurosawa, dirigida por su ex asistente de dirección de 28 años, Takashi Koizumi.

Ame agaru narra la historia de un ronin (samurái sin amo) llamado Misawa Ihei, experto en el arte del sable, que tiene problemas para servir a los Feudos (trabajar) por tiempos prolongados.
Planteado el tema de esta forma, podríamos decir apresuradamente que nuestro protagonista es un mal samurái, ya que la función primordial de un samurái es servir correctamente a su amo y al feudo. Pero el devenir de los hechos y situaciones que se presentan nos muestra todo lo contrario acerca de él.
Es su extrema amabilidad lo que caracteriza a este ronin, con una sonrisa en el rostro ante cualquier situación, sea un saludo o en medio de una batalla.
La humildad y la compasión son sus herramientas para mantenerse centrado, en su eje, en casi todo momento.
Y es esta misma forma de ser lo que, paradójicamente, le trae inconvenientes. Actúa como un espejo, reflejando lo que cada uno tiene dentro. Esa es la actitud de un hombre del Budo. Los personajes que terminan odiando al protagonista por su amabilidad y humildad, caen en ese rencor porque, precisamente, carecen de esos nobles atributos. En definitiva, los enfada verse a sí mismos tal cual son por causa de Misawa Ihei.
Transcribimos un fragmento del diálogo entre el señor feudal y su esposa:

Señor feudal -(…) se excusó tan excesivamente que le he reprendido de forma severa. Es una tontería, lo sé, pero la amabilidad del vencedor hiere el corazón del vencido. Tuve la impresión de ser objeto de una broma y me puse furioso.
Esposa -Ese hombre me parece muy interesante. Pero la amabilidad puede, en efecto, herir a los demás.
Señor feudal -Sin duda. A nadie le gusta que le tengan pena. Eso hiere el amor propio.
Esposa -Debe ser duro también para quien es fuerte. En efecto, lamentará ser extremadamente bueno, su fuerza no le evitará hacerse detestar.

En este diálogo observamos que el amor propio del que habla no es más que ego. La furia y la pérdida de control surgen de su propia inseguridad.
En cambio, nuestro protagonista manifiesta solo vacío, está más allá de las formas, no presenta posturas de combate a la hora de batirse a duelo.
Son muchos los detalles que nos hablan del gran espíritu del ronin en cuestión, pero dejamos a los lectores de Pequeños Universos que los descubran viendo el largometraje que, por cierto, posee también una fotografía admirable.
A modo de conclusión, y para seguir uniendo el espíritu del film con el de nuestra disciplina, transcribimos otro diálogo en el que un gran maestro, llamado Gettan Tsuji, se pronuncia respecto del duelo que sostuvo con el ronin.

Gettan Tsuji -Ahora comprendo. Hasta ahora, he librado combates con un número incalculable de hombres. Pero tú eras diferente. Aún con aspecto de no estar muy preparado, estabas tranquilo y no mostrabas ningún deseo de vencer. No había ninguna prisa en ti. No sabía qué hacer. Es por esto que bajé mi katana. ¡Hoy he sido en verdad derrotado!

Sin duda, las palabras de este gran maestro nos hacen recordar la famosa sentencia de Osensei, el fundador del Aikido: “Masakatsu agatsu. La verdadera victoria es la victoria sobre uno mismo.”

(*) Para quien no sepa sobre su trayectoria, dejamos una cita obligada en la red. http://www.imdb.es/name/nm0000041/

Un comentario en “Ame Agaru (1999)

  1. Estimados amigos: no he tenido el gusto de ver la peli en cuestión. Pero quizás pueda aportar a un debate sobre el tema, sobre todo en tiempos donde la vilolencia apareada al sin sentido viene dejando su huella en la vida cotidiana. En ocasión de la presentación de su último libro el Maestro Sakanashi Shihan respondió a una pregunta que le formulé con el habitual buen humor “No se haga odiar”.
    Yo había preguntado que debía hacer frente al odio desplegado de los demás
    No hacer que los otros lleven nuestra ira u odio es una tarea difícil; mayor tarea parece no darle al otro lugar para que ello se despliegue.
    Un abrazo fraterno para todos!

    Al Diaz

Escribe aquí tus pensamientos

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s