Aikido y embarazo: bajar el aire a la panza

Por Mariana D’Agostino

“I have to say that I don’t think aikido is about male/female, I think it really is about movement, the power of the movement and position. If you’re in the right time and right place it really doesn’t matter if you’re male or female: the person is going to go down.”
Penny Bernath Sensei

Cada vez más, la mujer en el aikido va ganando terreno y poblando los tatamis. Esto significa que nuevas experiencias de práctica se van sumando a las ya ricas historias de los practicantes hombres. Esta entrada se propone registrar una experiencia personal, la del embarazo, para pensar en la interrupción de la práctica en general.

En principio, una aclaración: la escritura de este artículo no habría podido surgir si no hubiera sido por las palabras que recogí de mis compañeras y compañeros del dojo y sin los consejos de mis senseis. Por eso, esta entrada también pretende ser una exhibición de camino posible para otras mujeres (y también hombres). Sabemos que escribir es exponerse, en cierta forma desnudarse, por eso, va este texto, porque vale la pena compartir experiencias más allá del propio círculo.

Hoy en día, utilizamos Internet para todo, por eso, una está embarazada y comienza la búsqueda: aikido + embarazo. Entonces, aparece un montón de información, foros, muchos de dudosa procedencia, otros más confiables. Nos dejamos llevar por el recorrido y escuchamos testimonios de lesiones horrendas mientras se practicaba aikido embarazada, leemos a practicantes que dicen haber estado los nueve meses intensamente en el tatami y nunca les pasó nada, están las que solo siguieron haciendo clases de armas para evitar los ukemis. Primer punto en que detenerse: el embarazo no es una enfermedad, está claro, y los médicos funcionan de guía a seguir. Hay obstetras que sostienen que no hay que hacer actividad en los tres primeros meses de embarazo y otros, como el mío, que sostienen que no hay que interrumpir ninguna actividad deportiva en ninguno de los nueve meses, en la medida en que una tenga sentido común sobre la intensidad con la que se practica. Segundo punto, y en estricta relación con la práctica: no importa lo que una piensa acerca de sus posibilidades, necesidades y sentido común. Por ejemplo: “mi obstetra me dio vía libre para hacer deporte, entonces pienso continuar con aikido”. En este caso, no importa cuánto se encapriche una en no interrumpir la práctica porque, en realidad, el que decide es nuestro sensei. En mi caso, quedé embarazada unos diez días antes de dar mi examen de 1º kyu y me costó mucho asumir la idea de no practicar durante el embarazo. Pero algunas palabras fueron centrales: “el dojo siempre va a estar” fue una de las más importantes y, creo, que se vincula con cualquier corte que uno deba hacer en la práctica (viajes, vacaciones, lesiones, momentos personales). Muchos senseis sabios de mi dojo indican que, cuando no se practica, también se continúa practicando aikido, pero de otra forma y a eso hay que apuntar: a ver el aikido también en la vida, algo que, en lo personal, sigue siendo un misterio para mí y, sin dudas, guía mi práctica en cada clase.

Antes de avanzar, me gustaría hacer una aclaración que representa un momento de duda importante: nunca sabemos con exactitud el momento, el día exacto, en que quedamos embarazadas, es decir, el momento de concepción, esto se refleja en las inexactitudes en las fechas de parto, pero se refleja también en algo que es más preocupante aún para las mujeres que hacemos deporte y, particularmente, las que practicamos aikido: ¿y si practico estando embarazada sin saberlo? Pues bien, puedo dar fe de que no ocurre nada grave, porque me ha sucedido. Pero es imperioso que, cuando una sabe que está embarazada, concurra a hablar con su sensei y se ajuste a lo que él diga. Lo mismo ocurre con la vuelta al tatami: hay una primera mediación que es la del médico, que da el alta o no. En general, a las que dimos a luz por parto natural el médico nos da el alta a las pocas semanas y nos dice “ya podés hacer lo que quieras”, ante lo cual nos reímos sarcásticamente, por el estado calamitoso en que hemos quedado. Lo normal podría ser tres meses para parto natural y seis meses para cesárea, pero nuevamente, luego del obstetra, está el sensei que decide, en función de su criterio y lo que vea en su alumna, el tiempo adecuado para volver a la práctica. Por último, pero en primer lugar, está una y sus necesidades del momento. Esto, nuevamente, vale para cualquier interrupción: se puede estar en condiciones de volver, pero tal vez no se esté verdaderamente preparado para hacerlo. No hay prisa, el tatami siempre está y, desde mi punto de vista, es conveniente evaluar con sinceridad qué es lo que se necesita.

En mi caso, tuve que posponer mi examen de 1º kyu para la vuelta y debí buscar esas formas de practicar aikido fuera del tatami. Para calmar las ansiedades –venía practicando con bastante ritmo- empecé hatha yoga tres veces por semana (hoy continúo esa práctica una sola vez por semana) y caminaba nunca menos de una hora y media por día. Eso me ayudó bastante a mantener cierto estado. Sin embargo, una de las cosas más relevantes fue que, cuando tuve que parir, pude aplicar mucho de la práctica, en el sentido en que el pujo, la bajada de la respiración hacia la panza es algo que, si bien no nos sale del todo -¿algún día nos saldrá?-, tenemos bastante impregnado los practicantes de aikido. Quiero decir con esto que la idea central de la práctica: tomar el centro, fue algo que pude visualizar como aplicable en el momento de dar a luz a mi hija. ¿Lo habré hecho bien o mal? ¿Habré entrado al centro? Esas dudas de la práctica también las tuve en la sala de parto y lo cierto es que, gracias a la visualización de ese concepto, un ser humano nuevo pudo salir de mi cuerpo. Es verdad que, en un momento determinado, tenía a cuatro personas montadas en mi panza para ayudarme, pero todas apuntábamos al centro, al hara. Es verdad que en algunos partos modernos se aplica anestesia (peridural) y ese fue un gran desafío, porque no sentía nada de la cadera para abajo, de modo que tuve que visualizar mucho más, imaginar esa esfera en la panza y enviar con todo la respiración. No tenía un correlato de lo que hacía, no sabía si había entrado al centro de mi uke, no tenía en claro si estaba proyectando o no. Pero hubo algo que me lo demostró y fue que mi hija, finalmente, salió de mi cuerpo.

Volví rápido al dojo. Mi sensei me había indicado que, si todo se sucedía en condiciones normales y había un parto natural sin complicaciones, él consideraba que tres meses era el tiempo adecuado. Volví a los tres meses y medio y seguí preparando mi examen de 1º kyu, que pude dar aproximadamente al mes de reincorporarme. ¿Sentía incomodidades? Sí, claro, no tengo ninguna vergüenza en contar que es un poco difícil amamantar y hacer técnicas que requieren una retención en el piso boca abajo. Confieso que mi cuerpo se sentía raro y es que todo estaba por volver a su lugar por dentro: el útero vuelve a su posición a los nueve meses después de parir (un embarazo a la inversa), por este motivo, al principio, me daban mucha impresión las caídas, sobre todo, las de salto y las de koshinage. Pero como dicta la frase budista: todo pasa. Y así fue.

Cuento esta experiencia porque no vi que nadie se atreviera a narrar un camino sincero, sin exageraciones, con la idea de darles ánimos a las otras practicantes para que respeten el momento por el que estén pasando y, a la vez, no vean obstáculos para la vuelta. Como en todo lo que viví en el embarazo, hay mucho sobre la gestación, pero muy poco sobre lo que ocurre después, o sea, cómo retomar cada mínimo aspecto de la vida. En efecto, esta entrada está pensada para el después de todo tipo de interrupción, para el “siempre está” del dojo.

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10 comentarios en “Aikido y embarazo: bajar el aire a la panza

  1. Romy

    Hasta los cuantos meses de embarazo se puede practicar???
    Yo estoy preparando mi examen para 6º kyu con un mes de embarazo y no se si puedo seguir o no, lo hable con mi sempai y me dijo q tenia q averiguar, porq nunca le habia pasado…
    Espero q pronto puedan responderme..
    Gracias

    1. Estimada Romy:
      Desde este blog propiciamos la reflexión y compartimos experiencias. No estamos en condiciones de decirte hasta qué mes practicar embarazada. Eso es algo que, como dice nuestro artículo, se debe consultar con tu médico obstetra, primero, y luego con tu sensei. En mi caso, mi sensei responsable me indicó que no practicara embarazada. Tal vez no haya sido demasiado clara en el artículo, pero, en las únicas clases que practiqué embarazada, no sabía de mi estado.
      Muchas gracias por leernos y escribirnos. Saludos.

  2. Cintia

    Hola buenas tardes, me gustó mucho su artículo y quería comentarle mi experiencia con Aikido. Soy practicante 3kiu, quedé embarazada y continúe practicando hasta los ocho meses, mi sensei es Marta Morabito 4dan que también practico durante su embarazo por ello es que pude continuar con mi practica. Ahora estoy por rendir 2kiu pero creo que voy a tener que rendir más adelante porque he tenido una cesárea y según tengo entendido los órganos internos tardan en volver a su lugar y recuperar la musculatura de contención que tanto necesitaré para las caída.

    1. Estimada Cintia:
      Muchas gracias por leernos y por compartir tu experiencia para los lectores de nuestro blog. Es muy importante que nos escribas, ya que no hay tantas mujeres que hayan pasado por un embarazo en el Do. Qué bueno, también, que pudiste compartir ese aspecto, esa condición y esas sensaciones con Sensei Morabito. Seguramente, debes haber vivido momentos muy intensos en la práctica.
      Con respecto a la vuelta al tatami, este artículo da cuenta de mi primer embarazo. Mi segundo embarazo culminó en cesárea (en marzo de este año) y, al haber vivido las dos experiencias (la vuelta de un parto y la vuelta de una intervención quirúrgica en el abdomen), puedo compartir que cuesta más el segundo caso, justamente por lo que comentás, no solo por el impacto en la caídas, sino por la poca (o nula) fuerza abdominal para levantarse luego. De todos modos, practicando una Sensei mujer y madre, tenés un acompañamiento inigualable.
      Saludos de todo el equipo de Pequeños Universos.
      Mariana.

  3. Barbara

    Muchas! gracias! yo entreno Aikido hace unos 3 años, para mi fue una decisión muy difícil quedarme embarazada sin concluir mi entrenamiento principal, pero, la energía de ser mama, de tener un bebe, con mi esposo es hermosa y quiero vivirla a plenitud, a veces uno no entiende algo primordial que el aikido es para toda la vida en todo momento y quiero vivirlo así, gracias por la experiencia me ayuda un montón!

  4. Moi

    Buenas!! Estoy recientemente embarazada y tengo la surte de ser mi sensei también mi compañero abajo del tatami.
    Lo que estamos haciendo es practicar normalmente pero sin caídas.
    Cariños!! Moi.

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